No encontrarán a Sánchez
en la final del mundial
porque está de vacaciones
y no se va a molestar.
El Presidente vera
el partido desde casa
con su esposa al lado,
gritando con cada gol,
saltando con los penaltys,
abrazando a su perro,
llorando como un humano.
Pero no, no lo esperen,
en Nueva York en las gradas.
Don Pedro no se nos va
de la España que le paga.
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